A veces, lo sueños se cumplen en el momento equivocado.
Desde la reciente muerte de su padre, Dani no ha vuelto a tocar el violín. Por eso, cuando es admitido en uno de los conservatorios más prestigiosos y selectos del mundo, su vida se tambalea. Cualquier músico lo daría todo por una oportunidad así. Sin embargo, para él, cumplir el sueño por el que tanto tiempo lleva luchando también significa enfrentarse a una dolorosa ausencia para la que quizás no esté preparado.
Es imposible rechazar el camino marcado cuando la alternativa es perderse.
Para Alec, la noticia de su admisión es un jarro de agua fría. Incapaz de negarse ante las enormes expectativas familiares, solo puede resignarse a seguir adelante y hacerlo con resultados excelentes bajo la esperanza de conseguir el control de su propia vida.
¿Cuánto hay que sacrificar por el éxito? ¿Cuál es el precio de la excelencia?
< p>En su lucha por sobrevivir a la presión, a la exigencia y a una competición hostil que busca llevarlos al límite de sus capacidades, sus caminos se encuentran entre clases, ensayos y pasillos. Cuando una conversación, una mirada y una sonrisa se convierten en el mejor bálsamo contra los nervios y el agotamiento, ambos empiezan a sentir que tal vez quede algo de esperanza.