O, más bien, está pasando otra mala época. Entre que la multinacional cafetera donde trabaja de barista lo tiene explotado, los clientes desagradables, el sueldo de mierda y que no encuentra empleo de lo suyo ni para atrás, se siente atrapado en una pesadilla.
Lo único bueno en su vida es su novia Bego, con la que lleva ya diez años. Aunque eso también le estresa. No ella, claro, sino las expectativas de su familia (podrida de dinero). Siempre preguntando cuándo van a casarse, cuándo van a dejar ese cuchitril alquilado, cuándo va a buscarse Gon un trabajo «de verdad»…
Y eso que aún no sabe lo que le espera. Porque en cuanto el oh gran influencer de TikTok Reyes Cisneros le planta una reclamación de proporciones bíblicas alegando que su café «sabe a sangre», su vida ya de por sí desgraciada cae cuesta abajo y sin frenos.
Primero vinieron los sueños. Esos sueños en los que él es un soldado de un reino inexistente y Reyes un espía enemigo. Y Gon los achacaría al estrés postraumático por la puñetera reclamación si no fuera porque Reyes tiene exactamente los mismos sueños.
Y eso sí que es una pesadilla. Una pesadilla de la que no va a poder despertar.