Anastasia Romanov es apenas una niña cuando se da cuenta de que puede ver fantasmas, sin embargo lo mantiene en secreto por miedo a que los espíritus puedan hacerle daño. Hasta que Dimitri, el nuevo pinche de cocina, entra a trabajar al palacio de Alejandro. Él es para Anastasia un millar de sensaciones que nunca antes había experimentado; la fragilidad de una amistad pura, que se convierte en hogar, al tiempo que se fragua un amor prohibido entre dos adolescentes que se convierten en el mundo del otro.
Pero, en pleno auge de la guerra en Rusia, un día de julio de 1918, sus vidas se truncan para siempre; la dinastía de los Romanov cae. Años más tarde una noticia impactante hará que Dimitri deba tomar una decisión; él sabe que Anastasia murió, pero los rumores son cada vez más fuertes: la hija pequeña de los Romanov vive. Y él intuye cómo podría encontrarla: buscando a la mejor médium.