Los marineros que dedican sus vidas a cazar ballenas mágicas en las peligrosas aguas de Kirkrell viven atemorizados por los finfolk: unas criaturas marinas sedientas de sangre que se dedican a hundir barcos y a maldecir linajes enteros. Tras la muerte de sus padres, Annie Fairfax se convierte a sus diecinueve años en la directora de la sociedad ballenera más poderosa de la ciudad, y está más que dispuesta a tomar las riendas. Sin embargo, carga un secreto a sus espaldas: una maldición que la está transformando en un monstruo poco a poco.
El amor de su prometido, August, ha logrado ralentizar su paso, pero cuando Annie descubre sus intenciones de hacerse con el control de la empresa, la maldición comienza a empeorar. Desesperada, hará un trato con Silas Price, un joven capitán al que le rodean cientos de rumores; entre ellos, el de ser un mestizo. Medio humano, medio finfolk. No obstante, él le revela que conoce la forma de liberarla de la maldición. Aunque con una condición: que detenga la caza de ballenas para siempre.
Los tres emprenderán un viaje hacia el norte y, en el trayecto, el peso de la amenaza de los finfolk, de la lucha por proteger su legado y de la creciente ambición de August, obligará a Annie a confiar en Silas. Claro que él tiene sus propios secretos; unos que pueden llegar a ser incluso más peligrosos que su propia maldición.