Para Beni, la muerte del papa es un problema. Tiene que entrevistar a un cardenal interesado en vender un cuadro y quiere cerrar el negocio antes de que se desate el caos de las pompas fúnebres. Marlena y Beni coinciden en muchas cosas: están en Roma, en esos dÃas de abril que parecen más largos por la sensación de vÃspera, de espera constante, y los dos buscan a la misma persona. Y aunque no están con la mejor disposición para conocer a alguien, las calles intrincadas de la ciudad parecen conspirar para que se crucen una y otra vez, hasta que elijan el camino que los conduce al amor. En Nuestros dÃas eternos, Cecilia Agüero despliega una historia donde conviven heridas del pasado, los manejos del poder y una acción vertiginosa con el romance más apasionado y un futuro esperanzador.