Imagínate que encuentras una carta arrugada en una mesa y respondes a ella, aunque no iba dirigida a ti.
Y durante 31 días, conversas con alguien a quien no conoces... Es lo que me está pasando.
Aunque mis vacaciones estaban totalmente planificadas, bastó una carta para que todo se descontrole. Si me hubieran dicho que viviría el verano más loco de mi vida escribiéndole a un desconocido, no lo habría creído. Pero... ¿realmente es un desconocido?