HAY UN FANTASMA EN LA NUEVA HABITACIÓN DE DREW TARPIN.
Liam lleva muerto diez meses y no tiene la menor idea de cómo transitar al más allá. Sin embargo, cuanto más tiempo permanece atrapado, más riesgo corre de deteriorarse hasta convertirse en un vestigio hambriento de energía. Para Drew, esto supone una preocupación ligeramente mayor que sus notas o su absoluta incapacidad para conectar con sus compañeros del instituto.
A pesar de que no podrían ser más distintos, hay algo que los une: Hannah Sullivan, la mejor amiga de Liam y la chica por la que Drew se siente perdidamente atraída, aunque es incapaz de articular una sola palabra en su presencia.
Tras un encontronazo con un monstruo come-fantasmas, sellan un pacto desesperado: ella investigará por qué él sigue anclado al mundo de los vivos y, a cambio, él le enseñará a acercarse a Hannah. Pero el tiempo de Liam se agota y si Drew no consigue ayudarlo, correrá el riesgo de convertirse en un monstruo.